In memoriam
Hay personas que dejan una huella que permanece en el tiempo.
Este es nuestro recuerdo y agradecimiento.

El 22 de mayo de 2009 nos dejó nuestro compañero Mario.
Durante casi dos años tuvimos la suerte de contar con su compañía, su amistad y con un espíritu de superación que nunca olvidaremos.
Recordaré siempre sus dudas antes de entrar en ENDEOS, preguntándonos si cobraría a final de mes. Al principio pensaba que, como somos una empresa pequeña, dudaba de nuestra capacidad; pero, por lo visto, venía de una empresa en la que le pagaban cada dos meses o cuando les venía en gana. ¡Qué ilusión le hizo!
También recordaré su cara de sorpresa al entregarle las llaves de la oficina, aunque creo que aún más me sorprendió a mí cuando nos dijo: «Es un honor para mí que me deis esa confianza; no estoy acostumbrado».
Realmente pienso que venía de estar tan mal en su anterior empresa que ya no recordaba lo que era que te trataran con normalidad, como a un trabajador de confianza; en resumen, como a una persona.
El tiempo en su compañía nos llevó a descubrir una infinidad de cualidades humanas en Mario que jamás olvidaré: una capacidad de querer crecer, aprender y aportar a la empresa que pocas veces encuentras.
Creo que realmente entendió nuestra filosofía de trabajar y dejar trabajar, igual que vivir y dejar vivir. Todos esos valores, aunque simples, hoy en día mucha gente no los conoce, y es muy difícil encontrar personas realmente comprometidas y que crean en ellos.
Durante todo el tiempo que gozamos de su compañía, Mario nos obsequiaba cada mañana con una sonrisa de bienvenida, con charlas siempre constructivas y con un positivismo que nos contagiaba a todos.
Recuerdo innumerables conversaciones y buenos momentos en común. Recuerdo especialmente un proyecto web, codo con codo en la misma mesa, el último día de presentación, con 39 horas consecutivas de trabajo sin parar, sin perder la sonrisa y haciendo bromas. El proyecto fue un éxito.
Creativo nato, hizo que nuestra área de desarrollo web diera sus primeros pasos y nos iluminó el camino. Excelente fotógrafo, no dejaba pasar la oportunidad de capturar buenas instantáneas de momentos y lugares que luego volvían a emocionarte cuando las veías.
Como persona familiar, siempre nos hablaba de sus padres, de sus hermanos y, sobre todo, de sus hijos. Me consta, por todo lo que me explicaba personalmente y por el nivel de confianza que teníamos, que era un gran hombre de familia. Sus hijos, como es lógico, eran su gran debilidad.
Cuando en su día publicamos nuestra nueva web, Mario ya no estaba con nosotros. Desde entonces, en cada actualización hemos mantenido este apartado de homenaje a un amigo que encontramos en nuestro camino y que, a mí personalmente, me marcó tanto.
Aún hoy su nombre aparece en algunas de nuestras conversaciones, recordando algún detalle o anécdota vivida con él.
Es curioso lo mucho que puede aportar y marcar una persona en su entorno solo con su forma de estar, su confianza y su buen hacer.
Tus compañeros y amigos, no te olvidaremos. Gracias por hacernos disfrutar tanto contigo.
DEP
“…sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.”